El título de mi segunda publicación en el blog, ese que tenéis ahí arriba es de mi escritor favorito; Oscar Wilde. No sé cómo era, cual era su comida favorita o si tenía alguna mascota; todo lo que se de él es que era inglés, escritor, tuvo hijos, y lo más importante, que la mayor parte de las palabras que salieron de su boca se convirtieron en citas tan famosas que la gente las recordaría y enseñaría a sus hijos durante muchos años. En mi opinión, una especie de Sócrates moderno.

Hace como un año, compré un libro que recopilaba muchas de las citas de este autor, y cada página que pasaba me sorprendía más. No eran citas con un significado oculto, sino tan claras y verdaderas como la vida misma.

A pesar de que encontré varias que fueron de mi agrado, mi favorita fue la de este título: " la desgracia de la vejez, no es ser viejo, sino haber sido joven"... ¿ es posible explicar tantas cosas en una sola frase?, parece que sí.

No entiendo por qué ha comenzado a preocuparme el tiempo más de lo habitual últimamente. Siempre he sido una de esas personas, de las que no se preocupa de él  porque cree tener todo el tiempo del mundo en sus manos para hacer lo que quiera. Pero desde hace unos meses, siento que se me echa encima, y que teniendo mucho tiempo, a la vez no tengo suficiente. Creo que gran parte de la culpa la tiene el que vaya a cumplir los veinte este mes.

Lo sé, no es nada grave, no es que me vayan a comer las patas de gallo a los veinte, la mayoría de vosotros pensareis, ¿ y ese es tu mayor problema?, lo seeeee!.

Veréis, tengo un profesor, un poco especial que un día en clase nos dijo: " cuando cumpláis los veinte y miréis atrás os daréis cuenta de que no habéis echo nada, y os preguntaréis, ¿que he hecho con mi vida? ".. Esta persona, es la clase de profesor que intenta "animar" a sus alumnos diciendo esta clase de frases para que nos ayude a levantar nuestro trasero casi pegado al sofá, salgamos a la calle y hagamos cosas útiles que nos ayuden en un futuro. Que hagamos hoy, cosas que podemos dejar para mañana, para pasado mañana o incluso para dentro de 3 años, para que entonces, podamos invertir ese tiempo en otra cosa igual de útil.

El caso es, que desde que le oí decir esa frase, me tiene en una paranoia permanente. Aún no he mirado atrás, y tengo miedo de hacerlo. Tengo miedo de darme cuenta de que no he aprovechado como quería estos veinte años, de que se me han escapado cosas y de que no puedo volver atrás para arreglarlas y hacerlas de otra manera. Al fin y al cabo, ya se está acabando lo de depender de los padres, de que te perdonen por ser una niñita linda, y un largo etcétera.

Ahora llega la responsabilidad y el buscar por ti mismo tu lugar en el mundo.